Compartir la NATURALEZA y educar en VERDE.

Basado en la serie de los famosos libros Vivir la naturaleza con los niños, una auténtica revolución mundial en el campo de la educación ambiental, este nuevo trabajo de Joseph Cornell es un práctico manual de juegos y actividades al aire libre que recoge los juegos más populares y aporta una gran cantidad de nuevas actividades.

Es libro ideal para familias, centros educativos (educación formal de todos los niveles, pedagogías alternativas y educación ambiental), centros de formación de profesionales del medioambiente y la educación ambiental, organizaciones ecologistas, asociaciones juveniles, centros de animación sociocultural y tiempo libre u otros colectivos.

La secuencia metodológica se desarrolla en cuatro pasos progresivos:

Despertar el entusiasmo, para captar el interés.

Enfocar la atención, para conseguir un estado de atención y receptividad.

Ofrecer una experiencia directa, para posibilitar experiencias inmersivas en la naturaleza, utilizando todos los sentidos.

Compartir la inspiración, para transformar la experiencia y el aprendizaje en recuerdos profundos y duraderos.

Juegos y actividades para reconectar con la naturaleza. Para todas las edades.

Otra propuesta también muy recomendable es EDUCAR EN VERDE, de Heike Leire.

“Los niños y niñas de hoy pasan la mayor parte de su tiempo en espacios cerrados, sentados, mirando una pantalla. Viven constantemente bajo una supervisión adulta obsesionada con la seguridad y, prácticamente, ya no disfrutan de momentos de juego autónomo al aire libre. Su creciente aislamiento del mundo natural se intenta compensar con un exceso de productos y tecnología (peluches, juguetes, libros, fichas, cromos, películas, juegos electrónicos…) que suplantan a los seres de la naturaleza. Una realidad virtual que les aleja aún más de la vida, reduciéndoles a un papel de espectadores y consumidores pasivos. La escasez de espacio y posibilidades de movimiento, la gran cantidad de representaciones abstractas, sin relación alguna con su experiencia directa, el continuo bombardeo de estímulos (luces, colores chillones, ruidos, velocidad..) al que están sometidos y, en definitiva, la falta de naturaleza, podrían estar en la base de numerosas dolencias que aquejan actualmente a la infancia: obesidad, desequilibrio de biorritmos, problemas motores y del lenguaje, asma, estrés, agresividad, TDHA, depresión… Los niños necesitan la naturaleza. Se sienten espontáneamente atraídos por ella y, en su contacto, se desarrollan de forma más saludable a todos los niveles: físico, emocional, mental, social y espiritual. Estar al aire libre (al menos tanto tiempo como el que pasan dentro), en interacción directa con la vida, debería ser reconocido (y ejercido) como un derecho fundamental de la infancia, en nuestras sociedades”.

Que los disfrutéis!!

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