CARRO DE COMBATE, consumir es un acto político

En el mes de noviembre, la Red de Parques Naturales de la Comunitat Valenciana realizó la campaña “Con sumo gusto, consumo responsable” Guiamos un itinerario por #Algimia y #ValldeAlmonacid y hablamos de nuestros hábitos de consumo, cómo pueden ser más responsables para tener un mundo más justo para tod@s y por tanto más feliz. Pasamos una mañana soleada recorriendo el barranco de la Rodana y visitamos en el paseo el Castillo de Almonecir. Y hablamos como no del #AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra), un tesoro muy preciado en la comarca del Alto Palancia.

Preparando la campaña llegó a nuestras manos un libro que nos gustaría recomendar y que da título a esta entrada: Carro de combate. Consumir es un acto político. Os dejamos un breve resumen y os animamos a su lectura para ser conscientes del importante papel que tienen nuestro modo de consumo y cómo la mayoría de las veces los efectos de un consumo excesivo o no justo los padecen paises y ecosistemas lejanos al punto de consumo. No podemos cerrar los ojos o mirar para otro lado, debemos hacer un cambio radical en nuestro modelo. Ahora que se acercan las fiestas navideñas es un buen momento. “El consumo consciente alienta a la rebelión y es ahí cuando los comportamientos individuales pasan a ser colectivos y se promueven así cambios legislativos” (www.carrodecombate.com). Cada granito cuenta. Pon tú el tuyo.

La pandemia ha desvelado algunas cuestiones importantes de nuestro sistema de producción. Existe un vínculo directo entre la degradación de los ecosistemas y cómo afecta ello a nuestra salud. Nuestro modo de producción, distribución y consumo y en especial la agroindustria está detrás de esta pandemia. Los científicos llevan años advirtiendo de que la destrucción y la pérdida de biodiversidad habilita el surgimiento de enfermedades que pasan de los animales a las personas. Un ecosistema sano sirve de barrera natural y la diversidad de especies permite la dilución de carga vírica. Pero si destrozamos los ecosistemas y obligamos a los animales que sobreviven a migrar y estar más cerca de la población humana, entonces podemos encontrarnos situaciones parecidas a la que ahora vivimos.

Greenpeace investigation uncovers massive deforestation as Indonesian Government minister arrives in EU to defend palm oil industry. In the picture: landcover, forest clearance and plantation development in PT Megakarya Jaya Raya (PT MJR) palm oil concession. PT MJR is part of the Hayel Saeed Anam group which has a number of palm oil related interests including Pacific Inter-Link which controls HSA’s palm oil refining and trading interests.

Está claro que tenemos que hacer un cambio, y virar hacia un vínculo más sostenible con nuestro entorno. Igual es necesaria una transformación radical del sistema agroalimentario actual, con un peso muy importante de la industria cárnica y una agricultura basada en monocultivos. Según la FAO, el 70% de la deforestación es consecuencia de la expansión del agronegocio. Es sistema agroalimentario también está detrás del cambio climático, sobretodo por la deforestación y en transporte transcontinental de los alimentos. Los alimentos que se consumen en España viajan una media de 6000 km hasta llegar a nuestro plato. En el sistema en el que estamos inmersos oculta las relaciones sociales que hacen posible la fabricación y la distribución de los productos que consumimos. La pandemia ha venido a recordarnos que somos seres interdependientes. Nuestra economía nos hace vulnerables porque la mayor parte de los que consumimos viene de lejos. Extraemos materias primas de África y América Latina, los manufacturamos en Asia, se consumen en los países del Norte y los residuos vuelven al Sur, a África o a Asia. Nuestro método de producción está llevando a los ecosistemas, de cuyo correcto funcionamiento depende la supervivencia de nuestra especie, al colapso. Nos han dicho que estamos en guerra contra el virus aunque parece que estamos en guerra con la vida. Nos olvidamos de que somos ecodependientes, no somos una especie ajena a los ecosistemas, formamos parte de ellos.

Foto: infoabe.com

El consumo hoy en día es un acto poderoso, nuestros gestos cotidianos de consumo o bien nos hacen cómplices con el sistema o disidentes, esté en nuestra mano elegir, aunque evidentemente no todas las personas tienen la misma capacidad de elegir. ¿De dónde vienen los productos que consumimos,?, ¿quien los ha fabricado?, ¿ en qué condiciones laborales? Nuestra economía funciona como nuestro sistema digestivo y tiene 5 fases; fase de extracción de las materia primas, fase de producción, fase de distribución, fase de consumo y fase de deshecho. Y cada una de las fases está pensada para maximizar las ganancias, pero no se tienen en cuenta los costes ambientales y sociales de nuestra economía. Si fuera así gran parte de las empresas que controlan el mundo no serían rentables. Según un informe de Oxfam, 2,123 milmillonarios poseen más riqueza que el 60% de la población mundial. Las cifras de desigualdad son obscenas y los científicos alertan de que se nos pasa el tiempo para revertir la emergencia climática.

Foto: recytrans.com

Pero también hemos visto llamadas a la esperanza, los jóvenes se están movilizando. Debemos colocar en el centro los cuidados de las personas y del medio ambiente para construir sociedades mejores y más justas. Como se produce en un sitio y se consume en otro y las cadenas de distribución son cada vez más complejas el impacto de nuestro consumo se hace invisible. Y además sus efectos no los sufrimos nosotros, las consecuencias suelen verse lejos del punto de compra. Por ejemplo, que una tableta de Nestlé lleve aceite de palma tiene consecuencias en la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el desplazamiento de comunidades indígenas. Nuestros actos de consumos generan consecuencias en nuestros cuerpos y en los ecosistemas. Consumir se ha convertido en un acto político. Lo primero que debemos hacer es informarnos, y se tienen que divulgar las alternativas que ya existen. El sistema actual nos ha hecho creer que no hay alternativa de consumo. Cada vez más gente entiende la necesidad de un cambio. Cada vez hay más personas que quieren saber qué hay detrás del engranaje del sistema y buscan alternativas que no solo posibilitan un mundo más HABITABLE Y MÁS justo sinó también más feliz.

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